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NO SOLO DE CABALLOS VIVE EL RAID

El raid hípico es un deporte de resistencia, surgido hace ya un siglo en nuestro país. En sus comienzos fue practicado en unos pocos lugares, para luego ir expandiéndose hasta llegar a nuestros días, donde, bajo la supervisión de la Federación Ecuestre Uruguaya (FEU), recorre once departamentos.
Pero lo que hoy se conoce como “fiesta del raid”, es mucho más que la prueba deportiva en sí, donde los equinos salen a recorrer los caminos de nuestro territorio. Hoy, esa actividad es,  para explicar de alguna manera, la “excusa” para que muchos lugares del Uruguay tengan un fin de semana diferente. Tan diferente que para muchos es la fiesta anual.Las 60 competencias que se disputan entre marzo y noviembre visitan desde pequeñas localidades difíciles de ubicar en el mapa, hasta algunas capitales departamentales, pasando por todas las variantes. Para muchos de los clubes integrantes de la FEU es la gran oportunidad de obtener ingresos que le permitan, luego, poder sobrevivir un año más.



Desde el viernes hasta el lunes al mediodía, cada club organizador pone en práctica todo lo que planificó durante varios meses de trabajo previo, con muchas horas de reuniones de sus comisiones, varias visitas a organismos oficiales y empresas en busca de apoyo económico. Miles de kilómetros recorridos visitando instituciones y participando de eventos similares, ya sea para realizar invitaciones a su fiesta o para observar buscando ideas útiles a replicar.
Ahora vamos a lo del título y el porqué del mismo. Un fin de semana de raid no solo es la competencia del domingo en horas de la mañana. Está la parte social,  para la que se llevan a cabo actividades bailables, con importantes grupos musicales de nuestro país. El día tradicional del baile del raid es el sábado, pero cada vez más, los clubes se han ido animando a adelantar la música al viernes a la noche. Esto provoca adelantar el comienzo de la movida a nivel de los jóvenes, haciendo que mucha gente viaje anticipadamente hacia el lugar donde se desarrolla el evento.

Otro aspecto no menos importante es la clásica feria que se genera en cada localidad, provocada por la gran cantidad de puestos que también participan y le ponen su colorido particular. Allí podemos encontrar de todo, desde prendas de vestir, juguetes para los niños, herramientas, grabaciones musicales, diferentes propuestas gastronómicas, etc. Gente que logra su sustento económico viajando fin de semana a fin de semana por todo el país detrás de las patas de los caballos, aunque en la mayoría de los casos ni se enteran del resultado de la competencia en sí.

En muchos pueblos, sobre todo aquellos más pequeños y/o con menor infraestructura, se vive toda una “revolución” durante esos días y tanto los dirigentes de los clubes como los pobladores tienen que usar su ingenio para cubrir todas las necesidades de los visitantes, y por qué no, obtener algún ingreso extra para sus bolsillos. Tengamos en cuenta que con esto se genera movimiento extra en los hoteles, estaciones de servicio, restaurantes, almacenes, entre otros rubros.
En varias ocasiones hemos visto cómo la población de un lugar llega a duplicarse durante el fin de semana, producto del gran número de visitantes que llegan atraídos por el raid hípico. Hoy podemos hablar de una actividad que va en franco crecimiento, no solo por lo que vienen realizando las más de cuarenta instituciones afiliadas a la federación, sino también porque cada vez son más los medios de prensa que se interesan. Ya no son solo los locales, sino que a la difusión también se han ido sumando medios de alcance nacional, siendo la última gran “adhesión” la reciente llegada de la televisión en vivo a emitir este deporte de tierra adentro.
Eso ha provocado que mucha gente, sobre todo de la capital, atraída por la promoción, se esté animando a salir, con un poco de curiosidad, a ver y vivir algo que quizás les pueda parecer un poco curioso y llamativo. Y lo más trascendente es que aquellos que lo han hecho se han vuelto a sus hogares satisfechos con lo visto y contentos de haber tomado la decisión de salir a sentirlo en su propia piel.

Por eso y mucho más, el raid es mucho más que una competencia deportiva. Hoy se ha transformado en un gran movimiento de turismo interno al que no solo los clubes involucrados tienen que sacarle el provecho, sino que también tiene que ser apoyado desde todos los ámbitos para que su crecimiento siga. No dejemos de lado que es una muy buena manera de hacer conocer nuestro país, sus costumbres y sus raíces.      

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